jueves, 27 de diciembre de 2012

Doctape, más que sólo almacenamiento en línea

Doctape, más que sólo almacenamiento en línea:
Actualmente hay una gran cantidad de archivos en línea que nos permiten almacenar nuestros archivos en línea como Dropbox, Google Drive, iCloud, SkyDrive y más. Sin embargo, la mayoría de ellos se han enfocado en copiar las características del otro y es difícil (pero no imposible) encontrar funciones destacables de cada uno como ahora mismo lo podría hacer con Doctape, un nuevo servicio que busca ofrecer algo más que almacenamiento en línea.
Doctape, como los servicios mencionados ofrece 5GB gratuitos, pero además ser convierte en un servicio bastante completo porque su interfaz permite hacer uso de variedad de funcionalidades una vez que subimos archivos. Entre sus características que más llamaron mi atención tenemos:
- Scan de virus para todos los archivos que subimos.

- Interfaz funcional.

- Conversor de archivos en línea.

- Almacenar a través de correo.
Lo que más me llama la atención es el conversor de archivos en línea como lo haría Google Drive, por ejemplo, pero va un poco más allá porque además ofrecer la posibilidad de subir un archivo en PDF y descargarlo en PNG, también es capaz de convertir audio a diferentes formatos.
Doctape es gratuito y está en fase beta pero seguramente tendrá éxito porque la cantidad de funcionalidades que ofrece.

Feliz Navidad, de Almudena Grandes

Feliz Navidad:
A los que luchan por la dignidad de todos. A los huelguistas de la sanidad pública, a los combatientes de la marea verde, a los investigadores y científicos que no quieren emigrar, a los trabajadores de Canal Nou, a los de Telemadrid, a todos los periodistas que no han renunciado a su oficio, a los voluntarios que paran los desahucios, a los jueces que se niegan a que la justicia se convierta en un privilegio, a los farmacéuticos que se saltan la ley a la torera, a los que trabajan gratis en cualquier sector para mantener en pie los servicios que este Gobierno está arrebatando a los ciudadanos cuyos intereses debería proteger, a los que se movilizan, a los que se indignan, a los que protestan por ellos y por los demás.
A los pequeños héroes de la vida cotidiana. A los pensionistas que mantienen a sus hijos en paro con una pensión raquítica. A los abuelos que esta noche cenarán una tortilla francesa para que sus nietos no se queden sin juguetes. A las cocineras que harán milagros con el dinero que hace poco se gastaban sólo en turrón. A los que cantan y bailan con un sapo atravesado en la garganta. A los que van a contribuir a encender las luces de sus casas con la miseria que cobrarán el 8 de enero por veinte días de trabajo temporal, sirviendo mesas o empaquetando regalos. A los que recuerdan Navidades mucho más pobres, y se extrañan de que éstas nos den tanto miedo.
A los que lo están pasando mal. A los que no tienen trabajo, a los que no ven la luz, a quienes no duermen por las noches, a quienes sienten que les han robado el futuro. A todos ellos, cualquiera que sea el significado de esas palabras en este año maldito, feliz Navidad. A los demás, no. A los culpables, a los corruptos, a los indiferentes, a los insolidarios, a los mentirosos, lo único que les deseo es que se intoxiquen con una ostra justiciera. Ojalá.

Navidad, de Rosa Montero

Navidad:
¿Qué se puede hacer en Navidad?
Se puede uno asomar a la ventana y mirar el mundo. Con calma. Sin tiempo. Saboreando el aquí y el ahora. Contemplando el arbolito de la esquina, que siempre miras sin ver. Ahora puedes observar las ramas que el frío ha desnudado, y la gallardía con que aguanta el bufido tóxico de los autobuses, los corrosivos orines de los perros, la escasez de agua, la calcinación de los veranos y la escarcha de las madrugadas invernales. No es de extrañar que al pobre arbolito se le vea tan canijo y deslucido. Pero, aún así, está vivo. Como tú, a pesar del agobio de estos tiempos.
Se puede uno ahorrar los sarcasmos en la comida familiar. No hace falta que le demuestres nada a tu madre, tu padre, tus hijos, tus cuñados, tus suegros. La comida de Navidad no es el teatro en el que debes representarte. Cada vez que tengas la tentación de responder con una ironía emponzoñada a ese familiar que te cae tan mal, cómete un polvorón. Recuerda los años anteriores: armar la bronca no sólo no te liberó de la agresividad, no sólo no te hizo sentir bien, sino que te amargó la tarde y te arrepentiste de haber estallado. Mejor enmudecer a golpe de mantecados.
Se puede olvidar por unas horas esas preocupaciones obsesivas, esas heridas del alma que arrastras a la espalda. No le des tanta importancia a tus problemas: nadie más lo hace.
Se puede intentar no repetir veinte veces al día que odias estas fiestas. E, incluso, puedes dejar salir por un instante al niño que llevas secuestrado dentro de ti. Quizá te revuelvas contra la Navidad porque los villancicos te pellizcan en algún recóndito lugar de la memoria. Pero hoy no es ayer. Concéntrate en lo pequeño. En la comida rica. En celebrar el milagro de que haya gente que te quiera. No seas pelma. Relájate y disfruta.

Discursos, de Maruja Torres

Discursos:
Las Felices Fiestas suelen presentar territorios peligrosos, minados por polvorones y parientes no deseados, así como por la modalidad discurso de racimo, arma tediosamente letal que multiplica sus efectos soporíferos cuando, después, los medios dan en destripar, desde cualquier ángulo, la redundante palabrería. Los discursos son jerárquicos, de tal modo que el señor Rajoy, respetuoso con el Rey y el Papa, ha tenido el detalle de colocar su deposición el Día de los Inocentes, lo cual me parece de lo más propio pues, cuando incumpla lo que prometerá en tal fecha —si es que resulta inteligible que promete algo— podrá aducir que se trataba de la típica inocentada, como cuanto lleva dicho en su año de mandato.
Siempre que se produce un evento de este tipo y, en especial, cuando el orador es del más alto fuste, viene a mi mente esa biblia laica de consulta permanente —debería hallarse en todas las mesitas de noche y emitirse en todos los colegios, desde la enseñanza primaria— titulada La vida de Brian. Creo que tanto el Rey como el Pontífice y el presidente del Gobierno, y asimismo los mandatarios autonómicos, los alcaldes y el caso Botella, deberían visionar la secuencia del Sermón de la Montaña, en versión Monty Python, antes de currarse los ensayos.
¿Que dice qué? ¿Qué panes? ¿Qué peces? ¡Más claro, que no se entiende! Tales podrían ser las quejas de nosotros los ciudadanos —o quizá súbditos— cuando ejercemos de Brian y su madre. Confieso que la mayoría de las veces, como ellos, al final prefiero la lapidación. Es más honrada. Que te turren a retórica con lo que tenemos encima me parece una muestra de impotencia, y de querer salvar el cuello, patética y lamentable.
Me horroriza pensar que no solo ya no quedan actores como antes. Además, han muerto los guionistas.

Inconsciente juventud, de Félix Alonso

Inconsciente juventud:

Todo lo que aquí contaré promete ser verídico. Lejano, con un cierto toque divertido e inconsciente, pero real como la vida misma. Evitaré, para no herir sensibilidades y no arruinar prometedoras carreras, dar nombres y apellidos. Cada cual sabrá reconocerse. 

De pie, cada uno con su caña en la mano, muchas veces nos da por recordar los disparates que cometimos durante la adolescencia. Después de reírnos y tras la inevitables puyas mutuas, alguien siempre tiene un momento reflexivo y dice: “Joder, no sé cómo es posible que estemos vivos”.

Pocos episodios vivieron la ausencia de efluvios etílicos, la juventud y la insensatez tienen esas cosas.

Tuvimos dos coches míticos, el mini y el torete. El primero corrió un rally “Mil lagos” en una finca que tenía un camino de apenas 500 metros, no dio ninguna vuelta de campana, pero se llevó por delante un par de árboles y una farola. Ese mismo cruzó la pasarela peatonal que hay sobre el río Bernesga. El recodo de la última rampa hubo que salvarlo moviendo el coche a pulso. El torete vivió episodios dignos del mismísimo “Vaquilla”, creo que los delitos aún no han prescrito. Así que, relatarlos aquí no sería muy inteligente.

A nivel personal todos tenemos algún episodio que provoca la mofa del resto. Como aquel en el que, después de estar esperando durante semanas el concierto de Radio Futura, terminó usando su entrada para dormir en un burladero de la plaza de toros. Se recordará como una de las siestas más caras de la historia. Al menos despertó para oír “Escuela de calor”. 

Recuerdo aquel que fue pillado, por el padre de otro, en plena taza del váter a las siete y media de la mañana observando absortamente cómo el tambor de la lavadora no dejaba de dar vueltas. Aquellas debieron ser las mismas fiestas en el que uno de nosotros le tiró la bici al río a un pobre chaval que se rió al ver que se había caído unos metros más adelante. 

O el otro que se escapó por la puerta a las 12.30 de noche aprovechando el ruido que hacía aquella vieja cisterna y regresó para subir entrado por la ventana de la cocina. A la que se tenía acceso desde el patio de luces y a la que solamente se podía llegar trepando por un canalón. 

Aquel que se quedó dormido sobre un bafle en las fiestas de Villafruela del Condado mientras sonaba El Fary, los que saltaban la valla del Recreo Industrial para bañarse bien entrada la noche o los que provocaban una avalancha en el antiguo Amilivia para colarse en un concierto de Héroes del Silencio.

La fiesta de nuestro dieciocho cumpleaños y aquella casa del Ejido. Donde 60 adolescentes y sus feromonas terminaron por destrozar aquella residencia de tres pisos. Y donde a uno le dio por echar mercromina en la sangría e ir marcando en los baldosines de la cocina el número de víctimas. 

Mientras escribo, reflexiono y me doy cuenta de que las vivencias de 25 años dan para un libro. Quizás ordene mis ideas y me ponga a ello. Entonces daré nombres y apellidos. Como el del fulano del burladero, el mismo que martilleó mi oído esa noche (antes de quedarse dormido) con el Purple rain de Prince.

domingo, 23 de diciembre de 2012

The 500 phases of matter: New system successfully classifies symmetry-protected phases

The 500 phases of matter: New system successfully classifies symmetry-protected phases: Forget solid, liquid, and gas: there are in fact more than 500 phases of matter. In a major new article scientists reveal a modern reclassification of all of them.

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