sábado, 31 de marzo de 2012

Las Torres Solares 3D del MIT

Las Torres Solares 3D del MIT:

Uno de los inconvenientes para la implantación de la energía solar es su baja densidad energética, es decir, se necesitan muchos m2 de paneles fotovoltaicos para que la relación coste/producción resulte rentable.
Se ha avanzado mucho en la composición y materiales utilizados en los paneles, aunque muy poco en la forma de disponerlos o combinarlos (típicas hileras o seguidores solares). Ahora, un equipo del MIT ha presentado una propuesta innovadora: cubos prefabricados con los que se pueden construir torres solares configuradas en superficies 3D.
Los resultados arrojados por la investigación indican que la energía recolectada ha sido 20 veces superior a la obtenida con paneles planos en la misma superficie ocupada por la torre.
La configuración de paneles en 45º en forma de acordeón, ha sido obtenida por medio de algoritmos cuyo resultado era la máxima eficiencia de luz solar a lo largo del día y del año.
Vía :: MIT


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Yo también soy un nuevo pobre (17)

Yo también soy un nuevo pobre (17):
Me llamo Juan, tengo 47 años y llevo trabajando desde los 22 en trabajos de subsistencia. Terminé la universidad al tiempo que trabajaba y no pude conseguir un trabajo relacionado con los estudios. Tuve que sobrevivir lejos de la casa paterna, sin salir de este país. Tuve que ver como cuando quise que dejaran de saquearme los rentistas inmobiliarios, subieron el precio de los pisos. Mi tope salarial fueron los 1.100 euros y siempre ha sido volver a empezar. Aprobé una oposición como personal laboral fijo hace poco, y ahora, cambian las condiciones de ese personal, haciéndolo tan precario como todo lo demás. Intento ver qué parte de responsabilidad tengo en todo este desastre. He escrito un libro “Los papeles del vigilante”, donde cuento mis peripecias en estos trabajos; casi tengo que retirarlo por ciertas recomendaciones. Hay días en que pienso que sería mejor tener un accidente laboral y quedarme con una incapacidad que me permitiera percibir una prestación, pero me cuesta perder un dedo, o una mano, quizás algún día las necesite para algo útil de verdad.
Siento que a este país le falta una cultura que respete a sus ciudadanos y a menudo a estos también. Se van perdiendo las protecciones sociales, se han deformado y retorcido los derechos laborales hasta dejarlos en unas líneas sobre un papel que pertenece al pasado. Nada será igual, y no conoceremos el siglo XXII; ni nosotros, ni el propio planeta. La cuestión que me pregunto es si merece la pena seguir siendo pobre en España o ser pobre en Europa.
Hay sectores económicos, religiosos, con mucho poder y son quienes amordazan a todo lo que va en contra de sus intereses. La verdadera libertad no la hemos conocido. Sólo hemos  conocido el libre mercado. Ahora tengo un salario de 903 euros, tras 24 años de trabajo. Pensadlo bien: ¿merece la pena? Quizás este sea el momento de no adquirir los compromisos que hacen creer que debes adoptar, como son: el coche, la casa… si entráis en ese juego, será difícil salir. Ser libre es no tener ataduras y eso tiene un precio. Aquí nos quedaremos los esclavos produciendo y pagando impuestos. Debiendo a los bancos, a la administración, a los especuladores. Y estaremos eternamente agradecidos porque seguiremos celebrando aniversarios de la Democracia. Aún así, merece la pena vivir. Y creo que hay que hacerlo allí donde te traten como a una persona, crean en ti y encuentres que vives entre seres, lo más humanos posibles. ¡Adelante!, hay que mirar detrás de las montañas aunque haya que regresar con el tiempo, seguramente, no seremos las mismas personas.
 Traducció. [CAT]
Em dic Juan, tinc 47 anys i porto treballant des dels 22 en feines de subsistència. Vaig acabar la universitat alhora que treballava i no vaig poder aconseguir una feina relacionada amb els estudis. Vaig haver de sobreviure lluny de la casa paterna, sense sortir d’aquest país. Vaig haver de veure com quan vaig voler que deixessin de saquejar-me dels rendistes immobiliaris, van pujar el preu dels pisos. El meu límit salarial han estat els 1.100 euros i sempre ha estat tornar a començar. Vaig aprovar una oposició com a personal laboral fix fa poc, i ara, canvien les condicions d’aquest personal, fent-ho tan precari com tota la resta. Intento veure quina part de responsabilitat tinc en tot aquest desastre. He escrit un llibre “Els papers del vigilant”, on explico les meves peripècies en aquests treballs, gairebé he de retirar per certes recomanacions. Hi ha dies que penso que seria millor tenir un accident laboral i quedar-me amb una incapacitat que em permetés percebre una prestació, però em costa perdre un dit, o una mà, potser algun dia les necessiti per alguna cosa útil de veritat.
Sento que a aquest país li falta una cultura que respecti als seus ciutadans i sovint a aquests també. Es van perdent les proteccions socials, s’han deformat i retorçat els drets laborals fins deixar-los en unes línies sobre un paper que pertany al passat. Res serà igual, i no coneixerem el segle XXII, ni nosaltres, ni el mateix planeta. La qüestió que em pregunto és si val la pena seguir sent pobre a Espanya o ser pobre a Europa.
Hi ha sectors econòmics, religiosos, amb molt poder i són els que emmordassen a tot el que va en contra dels seus interessos. La veritable llibertat no l’hem conegut. Només hem conegut el lliure mercat. Ara tinc un salari de 903 euros, després de 24 anys de treball. Penseu-ho bé: val la pena? Potser aquest sigui el moment de no adquirir els compromisos que fan creure que has d’adoptar, com són: el cotxe, la casa… si entreu en aquest joc, serà difícil sortir. Ser lliure és no tenir lligams i això té un preu. Aquí ens quedarem els esclaus produint i pagant impostos. Devent als bancs, a l’administració, als especuladors. I estarem eternament agraïts perquè seguirem celebrant aniversaris de la Democràcia. Tot i això, val la pena viure. I crec que cal fer-ho allà on et tractin com una persona, creguin en tu i trobis que vius entre éssers, el més humans possibles. Endavant! Cal mirar darrere de les muntanyes, encara que s’hagi de tornar amb el temps, segurament, no serem les mateixes persones.

Enfermos sin tratamiento

Enfermos sin tratamiento:
El retraso o la no administración de fármacos que curan la hepatitis C se justifica como un ahorro a corto plazo omitiendo que, a la larga, resultará mucho más caro porque esta enfermedad progresa y en demasiados casos termina en trasplante o defunción. Sí, esto ocurre con los enfermos de hepatitis C que no reciben tratamiento; y no por ocultarla esta enfermedad deja de existir. Es la principal causa de cáncer hepático y cirrosis en España. En cuatro años, el virus de la hepatitis C fue responsable en nuestro país de 1.632 trasplantes hepáticos. Los costes de un trasplantado de hígado superan los 45.000 euros, más del doble de lo que cuesta un tratamiento a tiempo.
Los especialistas conocen la progresión de esta enfermedad y saben que ocasiona un incremento exponencial del gasto si no es tratada en sus fases iniciales. Los tratamientos adecuados para los enfermos de hepatitis C han sido aprobados mediante una directiva comunitaria, que vincula a 27 países, incluida España, y se ha comprobado que todo aplazamiento en la administración de estos fármacos comportará costes futuros muy superiores. Entonces, ¿por qué no se están dando los tratamientos a los enfermos? Nos gustaría que los gestores políticos dejaran de poner precio a nuestra vida.— Marta Isabel Martínez Rodríguez.

Palabrería

Palabrería:
Cuando las palabras, tan sonoras, se alejan demasiado de la realidad, tan muda, resulta más elocuente la realidad que las palabras. Ese vídeo del ministerio de Trabajo, por ejemplo, en el que se asegura que la reforma laboral protege al trabajador, se ha vuelto contra el PP en Andalucía. Si van a seguir protegiéndonos de este modo, pensaron los votantes, mejor desobedecer a las encuestas. Entonces llega Miguel Martín, que es el presidente de la patronal bancaria, y proclama que la huelga general nos acerca más a Grecia que a Alemania. Pues no, lo que nos acerca a Grecia, o a lo que usted ha pretendido metaforizar al citarla, son las prácticas financieras llevadas a cabo por los chiringuitos que usted preside. Antes de abrir la boca, debería usted haber considerado que el ciudadano es consciente del dinero público que les estamos inyectando para salvar su salario de usted, su culo de usted, su sillón de usted, sus retribuciones especiales de usted, su automóvil con chófer de usted y su jubilación multimillonaria de usted, entre otras bagatelas de usted. Debería haber sido más prudente sabiendo, como sabe, que les estamos prestando dinero público al 1% para que lo inviertan en deuda pública al 5%, una práctica parecida al tráfico ilegal de órganos. Debería incluso callarse si tenemos en cuenta que ahora mismo, cuando el banco llama a un cliente, lo primero que éste hace es esconder la cartera. Y es que usted, como asegura Felipe González, un hombre del sistema donde los haya, no dirige una organización bancaria sino un casino sin reglas. Eso es lo que nos retrotrae a la noche de los tiempos, eso y el pensamiento de Gallardón sobre la mujer y el de Guindos sobre los derechos de los trabajadores… De ahí el éxito de la huelga, que es el éxito de la realidad muda frente al despliegue verbal y policial del Gobierno.

La libertad de las mujeres

La libertad de las mujeres:
Piensan muchos que el señor Ruiz-Gallardón es ahora, como Ministro de Justicia, cuando está mostrando su verdadero perfil político. Ahora, saciada su ambición de poder, salen de su boca esas perlas contra la mujer tergiversando una cita de Manuel Azaña, por lo que se ve ídolo de esta derecha que en su tiempo le defenestró; ¡qué paradojas!
La frase que dijo esta semana en el Senado —“La libertad de ser madres hace a las mujeres, mujeres”— merece todo el rechazo de lo que se entiende por auténtica libertad de la mujer. Primero porque estamos hartas del paternalismo de los hombres y segundo porque la verdadera libertad es la que la mujer por ella misma decida sin ninguna coacción, ni por parte de los Gobiernos, ni de la Iglesia, ni de asociaciones antiabortistas.
¿Quiénes son ustedes para decidir sobre nuestra propia libertad? (Para más información sobre el significado del término libertad, consúltese el Diccionario de la Real Academia Española).
Si se trata de tomar citas de Azaña sugiero esta de uno de sus discursos sobre el Estado laico: “El auténtico problema religioso no puede exceder de los límites de la conciencia personal, porque es en la conciencia personal donde se formula y se responde a la pregunta sobre el misterio de nuestro destino”.— Ana Alonso Castrillo. Madrid.

¿A qué espera el señor Gallardón? ¿Qué violencia estructural mayor contra la maternidad puede haber que esos mecanismos puestos groseramente al alcance de cualquier mujer, para que practique el sexo sin alcanzar el pleno desarrollo de su destino, esto es, alumbrar un chiquillo tras otro? Ya que el ministro ha decidido que mi útero le incumbe, en lo legislativo y en lo moral, que no se corte. Que ilegalice el condón, haga clandestina la píldora, que condene el DIU. Que no permita que mi vida se pase sin haberme convertido en una mujer auténtica. ¡Ayúdeme, ministro! Como mujer, le necesito. Usted sabe lo que me conviene, tutéleme como es debido. Lo que es la vida, pensábamos que la R era de Ruiz, y resultó ser de Rancio.— Ana Belén González Hernández. Santa Cruz de Tenerife.

Democracia para los jueces

Democracia para los jueces:
A María Izquierdo Rojo, promotora de este artículo
De los tres poderes del Estado clásicos en una democracia, mientras el legislativo y el ejecutivo se configuran como unas Cortes Generales elegidas por sufragio universal, en un caso, y un Gobierno que cuenta con la confianza de la mayoría parlamentaria, en el otro, la Constitución Española de 1978, que curiosamente solo denomina con la expresión “poder” al judicial, atribuye el ejercicio de ese poder a “jueces y magistrados”. La ausencia de legitimidad electiva de origen de unos profesionales, individualmente considerados, erigidos en titulares de un poder del Estado, exige algún modo de legitimación democrática de ejercicio.
Los constituyentes se dieron por contentos con arrancar a la judicatura de las garras del Gobierno, cuyo ministro de Justicia disponía, durante el franquismo (unidad de poder y coordinación de funciones) de todo tipo de atribuciones sobre formación, nombramientos, ascensos, inspección y régimen disciplinario de los jueces. Y así se creó —a imagen del modelo francés y, sobre todo, italiano— un órgano constitucional que asumiera en democracia esas competencias, mediante el gobierno de los jueces: el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ).
Se configuró un CGPJ con 20 vocales y un presidente propuesto por los 20 vocales elegidos, 8 por el Parlamento, entre abogados y otros juristas, y 12 de procedencia judicial que la Constitución no concretó quién había de elegirlos. Una primera regulación por ley orgánica, en 1980, estableció que esos 12 vocales los eligieran los propios jueces y magistrados. El resultado fue un CGPJ copado por la Asociación Profesional de la Magistratura, que no contribuyó a gobernar a los jueces, sino a la autodefensa a ultranza de la carrera judicial.
Entre los llamados a ser gobernados por el CGPJ figuraban jueces y magistrados reciclados para el Poder Judicial de la democracia, tras haber ejercido durante la dictadura, muchos de ellos inventando apariencia jurídica a la represión franquista. Los constituyentes diseñaron unos jueces y magistrados “independientes, inamovibles, responsables y sometidos únicamente al imperio de la ley”. Pero todo eso no se consigue solo con palabras. Algunos de ellos, investidos ya como titulares del Poder Judicial, no aplicaban la Constitución ni los valores superiores de libertad, justicia e igualdad que propugna y seguían ateniéndose a las leyes y baremos jurídicos franquistas. El CGPJ no gobernaba y tuvo que ser el Tribunal Constitucional (TC) el que les llamara al orden.
Ante el fracaso del CGPJ de mayoría corporativa, los socialistas, llegados al Gobierno en 1982, intentaron que el Poder Judicial no fuera un verso suelto en la democracia española. Lo explicó muy bien Clemente Auger, magistrado hoy ya jubilado: “¿Por qué 2.000 señores, por el hecho de haber ganado una oposición a judicatura, íbamos a tener derecho a un plus de representación política? Es decir, además de nuestra participación en las elecciones legislativas, como los demás ciudadanos, ¿una participación exclusiva para elegir a los tres quintos de los miembros del órgano de gobierno del tercer poder del Estado, el judicial?”.
En 1985 se cambió el sistema. No serían ocho los vocales elegidos por el Parlamento, sino los 20, y así ha seguido, con diversas variantes, hasta nuestros días. Pero los legisladores de 1985 tampoco acertaron, ya que el nuevo sistema pervirtió la institución. El TC, al que recurrió el PP, avaló en 1986 la elección parlamentaria, pero avisó del riesgo de que la dinámica partitocrática incidiera perniciosamente en la composición del CGPJ, mediante el reparto de vocales por el procedimiento de cuotas partidarias.
En su sentencia, el TC daba ideas sobre la elección de los 12 vocales judiciales: “Cabe pensar en procedimientos que no sean ni su atribución a las Cámaras ni a los jueces y magistrados, y que no serían inconstitucionales en cuanto no resultasen arbitrarios ni contradictorios con la naturaleza del Consejo”. El procedimiento podría ser la elección directa por el pueblo de esos 12 vocales, como propuse —sin éxito, claro— en 1994 y 2006 (véase El Poder Judicial que viene, en EL PAÍS del 7-10-2006). Fracasadas las elecciones corporativa y parlamentaria, cabe apelar a la soberanía popular para elegir a los jueces que han de gobernar el Poder Judicial, que, según la Constitución, “emana del pueblo”.
Los signos de los tiempos no van en esa dirección. El ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, empeñado en ganar ahora las batallas que su padre libró en los años ochenta —contra el aborto y a favor del voto corporativo para el CGPJ—, no es probable que acoja una propuesta que democratizaría el órgano de gobierno de los jueces. No es probable, tampoco, que el PP modifique la memorística oposición para acceder a la judicatura e introduzca pruebas relacionadas con la función constitucional de juzgar y ejecutar lo juzgado. Y para asegurar una correcta motivación de las resoluciones judiciales —exigida por la Constitución— y facilitar los casos de incapacitación o desvarío que algunos ciudadanos denuncian en sus juzgadores, bueno sería que se estableciera por ley la revisión periódica de la salud mental de los jueces, también los del Supremo.
Todo un programa para democratizar el Poder Judicial.

viernes, 30 de marzo de 2012

De esquiroles y rompehuelgas

De esquiroles y rompehuelgas:
esquirol.
(Del cat. esquirol, y este de L’Esquirol, localidad barcelonesa de donde procedían los obreros que, a fines del siglo XIX, ocuparon el puesto de trabajo de los de Manlleu durante una huelga).

1. adj. Dicho de una persona: Que se presta a ocupar el puesto de un huelguista. U. t. c. s.
2. adj. despect. Dicho de un trabajador: Que no se adhiere a una huelga. U. t. c. s.

Corría el año 1902, Barcelona era testigo de excepción de un acontecimiento único, la considerada primera huelga general gestada en un entorno de miseria y hambre.
Ante una patronal omnipotente, a finales de diciembre de 1901, 12.000 trabajadores del sector metalúrgico se habían lanzado a la huelga reclamando la jornada laboral de 9 (sic) horas entre otras mejoras de su situación.
El 16 de febrero de 1902, los responsables obreros anarquistas lanzan una huelga general de solidaridad en la que participaron más de 80.000 trabajadores de todos los sectores, sin incidentes, sin delitos tal y como el gobernador de la época reconoció.
La respuesta gubernamental fue lanzar a la Guardia Civil contra los huelguistas, 500 detenidos, centenares de heridos y muertos durante la sangrienta represión.
Tres días después de ser cruelmente masacrados, los trabajadores volvían a sus puestos de trabajo.
Durante estos acontecimientos nacía el “esquirol”, vecinos del pueblo de Santa María de Corcó que se ofrecieron a trabajar en lugar de los huelguistas en las industrias textiles de la vecina Manlleu.
Este término despectivo que se les aplicaba viene de la palabra catalana “ardilla”, posada del mismo nombre que había en el municipio a finales del siglo XIX.
Dicha actitud se repetiría durante las huelgas de 1908 y 1917.
La aportación de los esquiroles, las represiones, la condena de la huelga por el partido socialista (con Pablo Iglesias al frente) y un largo etc. lograron que esta primera huelga general fuese un rotundo fracaso, aunque también fue el germen de un movimiento que ha perdurado hasta nuestros días.
Mañana reeditaremos un nuevo capítulo de la lucha obrera ante los desmanes que está llevando a cabo el gobierno (con el apoyo de la patronal) para acabar con los derechos de los trabajadores.
Por desgracia también tendremos que volver a ver como mucha gente en base a falsas premisas, va a ir a su puesto de trabajo.
Continuando con el discurso iniciado en Carta abierta a los súbditos, porque los ciudadanos saben lo que tienen que hacer el #29M, esta vez si que os voy a dar unas cuantas razones bastante claras de porqué no debes ser un esquirol y continuar una nefasta tradición que solo ha servido para hacerles el juego a la patronal y gobierno de turno.
Que si, que es correcto que defiendas tu derecho a trabajar el día de huelga, pero se consciente de lo que estás defendiendo:
  1. Su derecho a reducir tu salario de manera unilateral.
  2. El derecho de tu jefe a saltarse el convenio laboral y que tus condiciones laborales estén por debajo de los mínimos estipulados.
  3. El derecho de tu jefe a despedirte si estima que ha ganado menos de lo que se esperaba.
  4. El derecho a ser despedido si no acatas las órdenes de cambiar de lugar de trabajo.
  5. El derecho a ser parte de un ERE unilateral y sin ningún tipo de control. (Las empresas que tenían EREs abiertos, los han detenido para poder rehacerlos con las nuevas condiciones de la reforma laboral y así sacar provecho).
  6. El derecho a que los despidos siempre sean por causas objetivas y desaparezcan los salarios de tramitación salvo que seas readmitido.
  7. El derecho a ser despedido si acumulas nueve días de baja, aunque sea justificada, en dos meses.
  8. Tu derecho a seguir de manera indefinida en el paro porque tienes más de 30 años y no sale rentable contratarte con los cambios introducidos por la reforma.
  9. Y un larguísimo etc de derechos conquistados durante décadas de lucha obrera que se han cargado de un plumazo y que esperan que, tú esquirol, ayudes a defender trabajando durante la huelga general.
Seguro que tienes tus razones, de peso creerás en tu cabeza, para trabajar mañana:
  1. Crees que secundando la huelga general no va a resentirse la productividad en tu empresa… que tu jefe no se entere de que da lo mismo que vayas a trabajar o no, ahora lo tiene mucho más fácil para despedirte.
  2. Crees que eres una persona imprescindible y que estás muy bien valora en tu empresa… no confundas “tu empresa” con que la empresa te pertenece… Puedes estar mejor o peor valorado, a la hora de la verdad, te irás a la calle como el resto, y en unas condiciones muy precarias, como no se habían visto en décadas.
  3. Crees que esto es una huelga política de los sindicatos contra el PP… ¿realmente importa si lo es? Al final lo que está en juego son tus derechos, lo de todos los trabajadores, que es lo por lo que vamos a salir mañana  a luchar.
  4. Crees que solo importas tú… pues mira… no soy asalariado y voy a estar mano a mano con amigos, asalariados, parados y autónomos defendiendo los derechos de todos.
  5. Crees que con las huelgas no se consigue nada… Antes de nada, en 1988 y 2002 se pararon dos reformas laborales con huelgas generales, si funcionan. ¿Y como diablos crees que hemos llegado a la jornada de 8 horas, jubilación, reconocimiento de la enfermedad laboral, convenios colectivos, estatuto de los trabajadores más que por las huelgas? No olvides que hay mucha gente que se ha dejado la sangre y la vida (literalmente) en estas jornadas de lucha.
  6. Crees que perder un día de sueldo es mucho… que barato vendes tus derechos, en breve vendrán a terminar con la libertad de expresión y se la cambiarás por unos collares de cuentas.
  7. Crees que si vas a la huelga, te van a despedir… lo van a hacer de todos modos, ahora con la barra libre de despidos no tardarán mucho en aprovechar la mínima para ahorrar costes, cambiándote por alguien más barato y que les reporte beneficios fiscales.
  8. Crees que porque eres autónomo no debes secundar la huelga… algún día fuiste asalariado, nada te dice que no lo vuelvas a ser, seguro que tienes familiares y amigos que están en el régimen general… ¿En serio que no vas a apoyarles?
Podemos pasarnos así horas y entrar en discusiones estériles sobre el poder, los sindicatos, sus jefazos, etc…
¿Que tal si mañana nos vemos en la calle para defender tus derechos, que son los de todos, y pasado quedamos para debatir sobre el resto de problemas que nos acucian?